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Trigo: Comportamiento de Cultivares Seleccionados por Calidad y Sanidad en diferentes sitios de la Prov. de Córdoba. Campaña 2003
Autores: E. Martellotto (1); H. P. Salas (1);
E. Lovera (1); A. Salinas (1);
J. P .Giubergia(1);
M. Cantarero (2)
El cultivo de trigo en la provincia de Córdoba, ha tenido un sostenido crecimiento en los últimos años, tanto en superficie como en rendimiento. Los principales factores responsables de esto han sido la incorporación de nuevos materiales genéticos, la fertilización y la siembra directa. El trigo, sobre todo en el centro y norte de la provincia, tiene dos grandes limitantes para expresar su potencial de rendimiento, ellas son la disponibilidad de agua y las altas temperaturas durante el periodo de espigazón y llenado de granos. En este punto resulta conveniente destacar que el rendimiento del cultivo depende del número de granos por unidad de superficie y el peso por grano. De estos dos componentes el primero es el que mejor explica las variaciones en el rendimiento. Este se determina durante una ventana crítica que tiene una duración aproximada de 30 días centrados alrededor del momento de espigazón. Durante esta etapa crecen las espigas y la magnitud con la que lo hacen, depende directamente de la cantidad de energía lumínica interceptada por el follaje e indirectamente de la temperatura, la cual regula su duración. En esta región, la mejor combinación de ambos factores determina que el período crítico coincida entre mediados de septiembre y mediados de octubre, de tal manera que la espigazón del cultivo ocurra cuando la probabilidad de heladas sea baja. De acuerdo a lo anteriormente expuesto, la elección de la fecha de siembra de un cultivar variará en función de su ciclo. En términos generales, optar por variedades de ciclo largo implica siembras tempranas de mediados de mayo, mientras que para las de ciclo corto se aconseja siembras de mediados de junio. En cualquiera de los casos, todo atraso en la fecha de siembra incide negativamente sobre el rendimiento. Por otra parte, las siembras de mediados de junio pueden encontrarse con limitaciones de disponibilidad de humedad en la cama de siembra, provocando nacimientos desparejos, hecho que no ocurre en siembras anticipadas. Por lo tanto, para alcanzar rendimientos económicamente satisfactorios, es muy importante ajustar variables como el almacenamiento de agua en el suelo, la fecha de siembra, la elección de cultivares de buen comportamiento sanitario, y la fertilización. En esta región se registran escasas precipitaciones durante el período de desarrollo del cultivo, y generalmente ocurren al final del ciclo fuera del período crítico. En este contexto, el agua que define un alto porcentaje del rendimiento, es aquella que se acumula en el suelo a partir de fines del verano y otoño y que puede determinarse mediante adecuado muestreo de suelo previo a la siembra. La siembra directa, con buena cobertura de rastrojos y el oportuno barbecho químico, permite maximizar la acumulación de agua en el perfil del suelo. Una ventaja del cultivo de trigo dentro del sistema de rotaciones es que contribuye a la sustentabilidad por su mayor aporte de rastrojos y mejor balance de materia orgánica del suelo. Otro aspecto importante a tener en cuenta, son las enfermedades, principalmente "Roya de la Hoja" y "Mancha Amarilla", que de acuerdo a las condiciones ambientales pueden producir importantes disminuciones en el rendimiento. El método de control más económico y de menor impacto ambiental es la elección de cultivares resistentes o tolerantes. Disponer de información local respecto del comportamiento sanitario de las nuevas variedades permite adecuar los planteos productivos desde este punto de vista. El paquete tecnológico se completa con una adecuada fertilización. Esta es importante no solo para maximizar el rendimiento, sino que también como estrategia de reposición de nutrientes, que van siendo exportados del lote con los granos. Esto adquiere mayor énfasis si se plantea toda la secuencia dentro de la rotación. Finalmente, la evaluación de la calidad del grano es importante considerando a la Argentina como país exportador, en donde debemos competir con otros países que clasifican su producción en diferentes clases y tipos según la aptitud de uso final, ofreciendo diversidad y garantía de calidad. Según técnicos de la EEA INTA Marcos Juarez, la clasificación de la producción triguera en Clases por grupos de variedades y proteína, contribuiría a mejorar la rentabilidad del productor y acopiador. Además, permitiría satisfacer la demanda de la industria y de la exportación, aumentando la credibilidad y confiabilidad en el comercio mundial.
Objetivo del trabajo: Evaluar el comportamiento de distintos cultivares de trigo seleccionados por su productividad, comportamiento sanitario, calidad comercial y panadera en diferentes sitios de la provincia de Córdoba.
Materiales y métodos:
Tabla 1. Ubicación geográfica y Tipo de suelo (Serie) de los sitios experimentales.
En la Tabla 1 se muestra la ubicación geográfica y el tipo de suelo (Serie) de cada sitio experimental. Los suelos de los sitios de los experimentos llevados a cabo en la E.E.A. del INTA Manfredi y en Oliva, pertenecen a la serie Oncativo. Esta serie es la más difundida geográficamente en el área central de la provincia de Córdoba, como serie pura o en mezclas geográficas con otros suelos. Ocupa aproximadamente 400.000 has en los departamentos Río Segundo y Tercero Arriba. Es un Haplustol típico desarrollado sobre sedimentos eólicos (loess pampeano), de textura franco limosa, sobre un relieve de lomas extendidas casi planas. Es un suelo profundo, bien drenado; el horizonte superficial tiene 23 cm de espesor promedio, está en condiciones naturales moderadamente estructurado. Luego de un horizonte de transición AC, se pasa al horizonte C, que se encuentra a 53 cm de profundidad, es masivo, franco limoso, con material calcáreo libre en la masa del suelo. Este suelo, por su capacidad de uso, está clasificado como IIIc, considerando las deficiencias hídricas, como única limitante importante. El suelo del experimento en la localidad de Las Bajadas, pertenece a la serie tentativa Las Bajadas, ubicado en la Pampa loéssica alta. Se trata de un plano alto, de pendiente regional uniforme hacia el Este, y gradientes que disminuyen en el mismo sentido a partir de valores del orden del 2% al 0,5%. Es un Argiustol típico, con una secuencia de horizontes A1-Bt-BC-C1-C2k; es un suelo profundo, bien drenado y moderadamente bien provisto de materia orgánica, desarrollado a partir de materiales loéssicos de textura franco-limosa. En el experimento próximo a General Deheza, el suelo pertenece a la serie General Cabrera. Es un Haplustol éntico, profundo, de textura franco arenosa fina, algo excesivamente drenado, sin otras limitantes de uso que las derivadas de los factores climáticos, acentuadas por una menor capacidad de retención de humedad que las series Oncativo y Monte Alto. Es un suelo de amplia distribución geográfica; la región donde se encuentra el sitio, corresponde a una zona de transición entre la Pampa Plana y la Pampa Arenosa. El sitio del experimento ubicado en el área de Ucacha, pertenece a la serie Monte Alto. Es un Haplustol éntico, de amplia distribución, solo o en mezclas geográficas, que cubre una superficie de aproximadamente 170.000 has en el sur del departamento Tercero Arriba y General San Martín, con una secuencia de horizontes A1, AC, C, Ck. Monte Alto es un suelo profundo, de textura franca, bien a algo excesivamente drenado, sin otras limitantes de uso que las derivadas de los factores climáticos. Desde el punto de vista agronómico no presenta diferencias importantes con la serie Oncativo. Monte Alto sucede hacia el sur a la serie Oncativo, de la cual se diferencia por ser más arenosa, lo que la hace más susceptible a las sequías (menor capacidad de retener humedad) y porque los carbonatos han sido lavados hasta una mayor profundidad. El contenido de materia orgánica es moderado en el horizonte superficial, equivalente al de suelos semejantes. En el sitio próximo a la localidad de Matorrales, el suelo pertenece a la serie Villa del Rosario, la que, al igual que la serie Oncativo, es un Haplustol típico, diferenciándose por un mayor contenido de arcilla y menor de arena muy fina., con una secuencia de horizontes Ap, AC, Ck. Es un suelo profundo, bien drenado, desarrollado a partir de sedimentos loéssicos de textura franco limosa, típico de un paisaje de lomas tendidas, casi plano. El horizonte A1 esta moderadamente provisto de materia orgánica. El alto contenido de limo que caracteriza a este tipo de suelos, contribuye, cuando la cobertura es escasa o nula, al proceso de sellamiento superficial, favoreciendo el proceso de escurrimiento. El suelo del experimento próximo a la localidad de Piquillín, pertenece a la serie Monte Cristo, (unidad cartográfica Consociación Monte Cristo), la gran unidad de paisaje en que se encuentra el sitio de ensayo pertenece a la llamada Pampa Loéssica Alta, caracterizada por un relieve de lomas extendidas con pendiente regional muy suave hacia el Este, del orden del 0,3% o menos. Destacándose dentro de estas formas dominantes (lomadas), se pueden observar vías de escurrimiento poco manifiestas. Estos suelos tienen una amplia distribución geográfica, se han desarrollado a partir de sedimentos loésicos sobre un paisaje de lomas muy extendidas al norte del Río Primero. Está clasificado como un Haplustol típico, de textura franco limosa de perfil A1-B-BC Ck; es un suelo profundo, bien drenado, el horizonte superficial A1, tiene 20 cm de espesor, de color pardo grisáceo oscuro, con estructura original en bloques subangulares. El subsuelo, horizonte B, se extiende hasta 42 cm de profundidad y presenta un leve enriquecimiento de arcillas iluviales. Sigue hacia abajo un horizonte transicional (B/C) hacia el material originario del suelo que se encuentra a 70 cm de profundidad, masivo, con calcáreo libre en la masa. El suelo del sitio del experimento próximo a la localidad de Esquina corresponde a la serie Barranca Yaco, es un Argiustol típico. Se trata de un suelo bien drenado, con buena retención de humedad y con un horizonte superficial A1 de 22 cm de espesor, franco limoso y con buena estructura original. Continúa hacia abajo el horizonte Bt enriquecido en arcillas iluviales que se extiende hasta 40 cm de profundidad, de textura franco arcillo limosa, estructurado en prismas de expresión moderada. Luego de un horizonte de transición (B/C), el material madre del suelo (Ck) aparece a 78 cm de profundidad, es franco limoso, masivo, con carbonatos libres diseminados en la masa del suelo. El suelo del sitio próximo a la localidad de Jesús
María, puede asimilarse a la serie Macha, descripta en la Carta de
Suelos Jesús María. Se trata de un Argiustol típico, con un perfil del tipo
A-Bt-BC-Ck desarrollado sobre sedimentos eólicos franco limosos (loess). La
serie Macha presenta un horizonte A1 de 22 cm de espesor, de textura
franco limosa y estructura en bloques. Sigue hacia abajo y hasta los 42 cm de
profundidad un horizonte enriquecido en arcillas iluviales (Bt), de textura
franco arcillo limosa y estructura en prismas. Luego de una transición (B/C)
y a los 85 cm de profundidad, aparece el material originario del suelo, masivo
y de textura franco limosa, con calcáreo libre en la masa. Este suelo tiene
una importante representatividad en la Pampa alta asociados a otros ubicados
en los derrames lineales distales.
En la Tabla 2 se detallan las principales características experimentales de cada sitio. En todas las situaciones el cultivo antecesor fue soja de 1º en siembra directa. En cada sitio experimental se sembraron entre 6 y 8 variedades en un diseño en bloques completos al azar con dos repeticiones. Cada unidad experimental fue de 30 m de ancho por 100 m de largo. La siembra fue realizada con la maquinaria de cada productor. En 2 localidades, E.E.A. INTA Manfredi y Esquina, las variedades utilizadas fueron de ciclo corto y se aplicó riego suplementario, mientras que en el resto las variedades participantes fueron de ciclo intermedio a largo y en condiciones de secano. La estrategia de fertilización consistió en la aplicación de Fósforo (P) y Azufre (S) con el criterio de reposición para el sistema Trigo-Soja y Nitrógeno (N) con el criterio de balance. Los fertilizantes utilizados fueron UAN y Tiosulfato de amonio (líquidos) en presiembra incorporados y Fosfato monoamónico con la siembra. En este esquema de fertilización se estima que no hubo deficiencias de los principales nutrientes.
A la siembra, se extrajeron muestras compuestas de suelo en cada sitio hasta 60 cm de profundidad, con el objetivo de conocer la fertilidad. En la muestra superficial de 0-20 cm, se realizaron las determinaciones de pH, Conductividad eléctrica, Materia Orgánica, Nitrógeno total, Nitrógeno (nitratos) y Fósforo extractable (Bray I), y hasta 60 cm se determinó el contenido de Nitrógeno (nitratos). En cada sitio se determinó por gravimetría, y hasta 200 cm de profundidad, el contenido de agua útil en el suelo, a la siembra y a madurez fisiológica. También se registraron las precipitaciones ocurridas durante el ciclo y lámina de riego aplicada en los casos correspondientes. Durante el ciclo del cultivo se realizaron dos evaluaciones sanitarias en los momentos fenológicos correspondientes a comienzo de encañazón, y mediados de llenado del grano. En cada momento se evaluó visualmente la severidad de la infección (% del área foliar afectado) de Drechslera tritici- repentis (Mancha Amarilla) y Puccinia recondita f sp. tritici (Roya Anaranjada). La presencia de Fusarium graminearum (Fusariosis de la espiga) fue evaluada solo en el segundo momento de muestreo. A madurez del cultivo se determinó el rendimiento sobre una superficie de 125 m2 en cada repetición, utilizando una cosechadora mecánica. Los rendimientos de cada variedad se presentan ajustados a una humedad del 14 %. De cada parcela cosechada se extrajo una muestra para ser enviada al Laboratorio de Calidad Industrial de Cereales y Oleaginosas del INTA Marcos Juárez, en donde se determinaron los siguientes parámetros: peso hectolítrico, peso de 1000 granos, % de proteína, % gluten húmedo, fuerza panadera (W), relación tenacidad/extensibilidad (P/L) y volumen de pan. Los primeros 3 parámetros fueron medidos en todas las localidades, mientras que los restantes solo en Jesús María, E.E.A. INTA Manfredi y Las Bajadas.
Resultados y Discusión:
En la Tabla 3, figuran los principales resultados analíticos de fertilidad edáfica de cada sitio. Tabla 3. Resultados analíticos de fertilidad edáfica de cada sitio.
En ninguno de los sitios se detectaron problemas de salinidad y/o alcalinidad hasta los 60 cm de profundidad. La "fertilidad potencial", según valores de materia orgánica y nitrógeno total, puede considerarse baja en el caso del sitio de General Deheza, buena a muy buena en los sitios de la EEA Manfredi y Esquina y media en el resto de las localidades. La concentración de fósforo extractable (Bray I) fue escasa en Ucacha y General Deheza, media en Oliva y bien a muy bien provista en los demás sitios. En la Tabla 4, se muestra el contenido de agua útil y el agua total disponible en el ciclo para cada sitio experimental.
Respecto a las condiciones iniciales con que se implantaron los ensayos pudo observarse que en la mayoría de las situaciones se contó con una buena disponibilidad de agua en el perfil del suelo (mayor a 150 mm). Esto es así, si se tiene en cuenta que la máxima capacidad de almacenaje de agua útil de estos suelos hasta 200 cm de profundidad, varía aproximadamente, entre 200 mm (serie Gral Cabrera) y 305 mm (Serie Oncativo). Sólo en una localidad (Gral. Deheza) el contenido de agua útil inicial estuvo por debajo de los 100 mm. En relación a las precipitaciones ocurridas durante el ciclo, estas variaron entre 27 y 105 mm (Tabla 4) situándose por debajo de los valores históricos. Esto se muestra en la Figura 1, a partir de registros de INTA Manfredi.
El total de agua disponible durante el ciclo (Tabla 4) explicó casi un 90 % de la variación del rendimiento en grano (Figura 2).
Del total de agua disponible y considerando situaciones con similar manejo (espaciamiento entre hileras entre 0,175 y 0,210 m y sin riego) el agua inicial explicó casi el 70 % de la variación en el rendimiento promedio de cada localidad (Figura 3).
En la región bajo estudio, en general, se lograron rendimientos superiores a los de la campaña 2002. Al respecto, si se considera el rendimiento obtenido en condiciones bajo riego y fertilización como un indicador de la potencialidad del ambiente, se observó en ensayos conducidos en la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC, que el rendimiento de la campaña 2003 se ubicó por encima del logrado durante la campaña 2002 (6470 vs 5100 kg ha-1). Esto muestra que el ambiente durante esta campaña fue muy favorable para la expresión de altos rendimientos. Analizando la Tabla 5, se observa que la temperatura media durante el período de crecimiento de las espigas fue notoriamente más baja respecto a la campaña 2002, tanto en Manfredi como en Córdoba (2 y 3,2 ºC respectivamente), y que las condiciones radiativas fueron similares en las dos campañas, incluso comparándolas con valores históricos. Esto permitió un mejor balance radiativo y térmico, expresado a través del cociente fototérmico (Q). Por otra parte, en la campaña 2002 se registraron temperaturas máximas medias durante el período crítico muy superiores al 2003 (26,9 vs 24,7 ºC), con máximas absolutas que llegaron a los 40ºC. Cabe recordar que temperaturas mayores a 32 ºC pueden provocar aborto floral.
En resumen, tanto la disponibilidad de agua al momento de
la siembra como las condiciones térmicas colaboraron para el logro de buenos
rendimientos durante la campaña 2003.
En la E.E.A. INTA Manfredi y en Esquina se lograron rendimientos con riego que variaron entre 4408 kg ha-1 y 6620 kg ha-1. El rendimiento en secano en las localidades de Matorrales,
Oliva, Jesús María, Piquillín y Ucacha varió entre 2413 kg ha-1
y 4007 kg ha-1. En la localidad de Gral. Deheza el rendimiento
promedio fue muy inferior al de estas localidades, principalmente debido a la
escasa acumulación de agua en el perfil a la siembra (85 mm). En tanto que en
Las Bajadas la estructura del cultivo, dada por el espaciamiento entre líneas
(0,26 m, Tabla 2) conspiró en contra de una buena captura de
radiación solar, a pesar de la mediana disponibilidad de agua que se
encontraba a la siembra (197 mm). En la Figura 4 puede observarse el rendimiento promedio en cada localidad.
En general no se encontraron diferencias significativas (p ≤ 0,05) entre las variedades dentro de cada localidad. No obstante, se destacaron en ciclo intermedio a largo B. Mataco, ACA 303 y B. Yatasto. De estas tres variedades B. Mataco se caracterizó por poseer siempre rendimientos superiores a la media de cada localidad y ACA 303 presentó muy buen comportamiento en ambientes de buena calidad. Respecto a las variedades de ciclo corto (riego), se destacaron P. Gaucho y K. Don Enrique siempre ubicadas con rendimientos por encima de la media de cada localidad. En la Tabla 6 se muestra la cantidad de veces que el rendimiento de cada variedad estuvo por encima del rendimiento promedio de la localidad. Por ejemplo, Buck Mataco se evaluó en 7 localidades y su rendimiento estuvo siempre por encima de la media de la localidad. En cambio Prointa Molinero que también fue evaluado en 7 sitios, sólo en 2 oportunidades superó la media de la localidad.
Con respecto a la calidad comercial (Tabla 7), en la mayoría de las situaciones se lograron pesos hectolítricos (PH) mayores a la base de comercialización (76 kg hl-1, Grado 2), e incluso algunas variedades estuvieron dentro del Grado 1 (> 79 kg hl-1). Las variedades más destacadas con respecto a esta variable fueron ACA 303 y B. Mataco. En la localidad de Las Bajadas se obtuvo el menor PH en la mayoría de las variedades probablemente debido a la ocurrencia de altas temperatura y estrés hídrico severo durante el período de llenado del grano. La proteína fue alta en general, ubicándose por encima de la base de comercialización (11 %), salvo en la localidad de Ucacha donde ninguna variedad alcanzó el 11 %. El rendimiento suele asociarse negativamente con la proteína pero esto no se observó en este estudio. Los altos valores de proteína logrados pueden deberse a una buena provisión de nitrógeno en todos los sitios. Las variedades que se destacaron en este parámetro en la mayoría de las situaciones, fueron B. Yatasto, variedad del Grupo 1 de calidad industrial, y K. Jabalí (Grupo 2). Respecto a los parámetros de calidad industrial (Tabla 8) pudo observarse que el gluten se asoció de acuerdo al nivel de proteína (r2 = 0,95). En relación a la fuerza panadera medida a través del W del alveograma se destaca en Jesús María, P. Molinero y B. Yatasto (Grupo 1), caracterizando a estas variedades como trigos muy fuertes tipo correctores. Luego se ubican K. Jabalí y B. Mataco correspondientes al Grupo 2 de calidad. La relación P/L estuvo cercana o superior a 1, es decir dentro de los valores normales, caracterizándolos como trigos equilibrados. En Las Bajadas sucedió algo similar a Jesús María. Respecto a INTA Manfredi se destaca K. Proteo por su elevado nivel de proteína y gluten, como fuerza panadera y volumen de pan. Las variedades respondieron perfectamente a los Grupos correspondientes a la clasificación oficial por su calidad genética. A pesar de la interacción calidad/ambiente, el ranking de calidad se mantiene, lo cual es fundamental para orientar la clasificación del trigo Argentino que se está promoviendo a través del Programa Nacional de Calidad de la SAGPyA.
Tabla 8. Gluten húmedo (GH), fuerza panadera (W), relación tenacidad/extensibilidad (P/L), volumen de pan (VP) para cada variedad en 3 localidades y grupo de calidad industrial (GC).
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